Mexico un Narco Estado?

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El Chapo y Genaro Garcia Luna, el duo que supuestamente corrompio todos los cimientos de la politica mexicana

En México, mucho antes que el gobierno actual quedara a merced de un cartel de drogas, otro presidente, Ernesto Cedillo, cedió ante la presión de un narcotraficante. En esa aciaga ocasión, en diciembre de 1996, Cedillo, desistió de un plan trazado con las autoridades estadounidenses para extraditar al líder del Cartel de Juárez, Amado Carrillo, tan pronto como lo capturaran. Hay testigos que afirman que Carrillo, llamó encolerizado al gobernante y después de insultarlo, lo amenazó con sacar todo su dinero de los bancos mexicanos para que la economía colapsara.

Cedillo dio un paso atrás, pidió disculpas al “Señor de los cielos” y con su humillación, sello el destino de su país que, a partir de ese incidente, quedó a merced del narcotráfico y la corrupción. Nada en México está exento del pillaje y la delincuencia, algunos medios de comunicación presuntamente se fundaron con dinero provenientes de las drogas, las campañas políticas se nutren del dinero mal habido y ministros, alcaldes y gobernadores tan pronto asumen el poder comienzan a recibir su mesada proveniente de los amos de turno: los carteles de las drogas.

Por eso ni los medios, ni la cámara de diputados y mucho menos la justicia, le exigió al presidente Andrés Manuel López Obrador una explicación de porque ordenó que dejaran en libertad a Ovidio Guzmán, jefe del cartel de Sinaloa, hijo del Chapo; pese a que, durante su captura, perdieron la vida varios oficiales de la Marina, de la policía y un numeroso grupo de civiles. Todos los poderes en ese país saben porque el presidente soltó al “chapito”. No vale la pena pedir explicaciones, además, la justicia, los políticos y el mismo pueblo opinan que, el que esté libre de pecados que tire la primera piedra.

López Obrador se jacta de lo que hizo y como justificación afirma que la liberación del chapito se trató de una medida extrema para salvar la vida de los inocentes que estaban en riesgo si no liberaban al peligroso criminal y aplacaban la furia de los delincuentes. La acción paso casi desapercibida y los medios enterraron en las últimas páginas el incidente, más, sin embargo, pocos días después, el gobernante visitó los predios del Chapo y se le vio hablando animadamente con el abogado de la familia Guzmán y con la madre de los “chapos”; para un buen entendedor, pocas palabras bastan.

La corrupción en México, como en muchos países de nuestra área llegó disfrazada de revolución. Un partido supuestamente revolucionario dominó por más de 60 años el escenario político y un jefe de policía, Arturo Durazo Moreno, dictó en la época de los 80, una catedra de cómo sacar el máximo provecho del poder. El negro Durazo, como solían llamarlo, compinche del presidente José López Portillo, convirtió a la policía de la ciudad de México en una eficiente corporación criminal con patente de Corzo para delinquir en todos los terrenos.

Fue en esa época cuando comenzó la decadencia en los poderes públicos en México. El pueblo fue testigo pasivo de como la podredumbre iba escalando como hiedra por las bases de la sociedad hasta llegar a los más altos niveles. Era tan intenso el pillaje y la delincuencia en la policía, que el vulgo afirmaba que durante la presidencia de López Portillo no había un solo general que aguantase un cañonazo de 50 mil pesos.

El método de Durazo para dirigir el Departamento de Policía y Tránsito en México, denominado actualmente como Secretaria de Seguridad Pública, resultó tan efectivo para pervertir la organización de justicia, que cada ciudadano nombrado en ese cargo todavía aplica las mismas medidas: chantaje, corrupción, sobornos y asociaciones con el narcotráfico.

Cada cartel tiene su cuota de poder en la administración pública, cuentan con gobernadores, alcaldes, jefes de policía, diputados, senadores y naturalmente con generales del más alto rango, estos últimos encargados de cubrirles las espaldas y apoyarlos en sus guerras contra otros carteles.

Un caso emblemático de la corrupción en la cúpula militar en México se hizo público cuando un grupo de generales, señaló al jefe antidrogas nombrado por el presidente Ernesto Cedillo, el general Jesús Gutiérrez Rebollo, de proteger los cargamentos de Amado Carrillo, líder del cartel de Juárez, llamado “el jefe de jefes”.

Rebollo, murió alegando inocencia, pese a que en su juicio se mostraron pruebas fehacientes de su sociedad con Amado Carrillo, entre ellas la propiedad de un apartamento que le regalaron en ciudad de México, valorado en varios millones de dólares, adquirido por Carrillo con el propósito de usarlo como guarida cuando se “calentaran las cosas” en Juárez.

Los carteles no se detienen en gastos para sobornar generales, senadores, alcaldes y gobernadores. Son los premios que todo narcotraficante busca conquistar para cimentar su poder, pero la Secretaria de Seguridad, el eslabón más cercano al presidente en la cadena de mando, es sin dudas “La joya de la Corona”.

Precisamente allí, en la Secretaría de Seguridad, encontró el Chapo Guzmán al aliado que lo ayudó a convertirse en el hombre más temido y rico de Centro América. A través de ese organismo, bajo la dirección de Genaro García Luna, el Chapo Guzmán logró escurrirse profundamente en el tejido burocrático del gobierno de Felipe Calderón y sentar las bases del poder que aun detenta y presume, pese a que la justicia norteamericana lo encerró para siempre.

Genaro García Luna fue la mejor cuña que le metió el hampa al gobierno de México en toda su historia. El sujeto fue muchas veces condecorado y los medios llegaron a calificarlo de Super policía, porque su incesante acción contra el narcotráfico dio como resultado la captura de algunos de los criminales mas buscados por las autoridades.

No obstante, su fama comenzó a declinar con los arrestos que el mismo proceso, porque alguno de los criminales fueron a parar a manos de la justicia norteamericana y en medio de negociaciones por la rebaja de sus condenas, revelaron que García Luna, era el principal operario de Joaquín El Chapo Guzmán, quien según declararon, usaba al poderoso funcionario, como ariete contra las bandas que el Chapo quería destruir.

El congreso Mexicano lanzó una investigación en torno a las alegaciones hechas por los detenidos a los fiscales en USA, y descubrió que la fortuna de Genaro García Luna era tan grande, que no podía ocultarla. La experticia judicial se produjo poco después de la última y definitiva captura del Chapo Guzmán; pero a pesar de que las pruebas eran irrefutables, las autoridades desistieron de la acusación y García Luna se retiró del gobierno para irse a vivir el exilio dorado en Texas, en una pequeña mansión de siete millones de dólares, de donde lo sacó la DEA después que un juez de Nueva York lo acusó de asociación para delinquir, blanqueo de dinero, narcotráfico y otros delitos.

García Luna, debe llegar a Nueva York el próximo mes de julio, para encarar a una justicia que no da tregua, la misma que acabó con la carrera delictiva de su socio, el Chapo Guzmán, condenado a morir entre rejas por un juez de Manhattan.

Es de suponer que García Luna, al igual que el Chapo, tratará de vender cara su derrota ante los fiscales que lo acusan, e intentará negociar sus memorias con las autoridades norteamericanas, para arrastrar con su caída a quienes le otorgaron el poder que lo convirtieron en un policía mas corrupto que el Negro Durazo.

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